Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl beso empezó despacio.
No con urgencia ni con la desesperación de la cocina de la semana anterior. Fue el tipo de beso que se da cuando alguien sabe que es el último: lento, profundo, con una atención en cada detalle que solo existe cuando uno sabe que no va a poder repetirlo. Sus manos en su pelo. Las de ella en sus hombros. La temperatura de él, el olor, la forma en que ese hombre ponía la misma precisión en esto que en los planos y







