Mundo ficciónIniciar sesiónDaniela ya estaba dentro.
Valentina la vio a través del cristal antes de abrir la puerta: sentada en la mesa del fondo, la de siempre, con las manos alrededor de una taza y la postura de alguien que ha llegado temprano y que lleva un rato sentada esperando y que en ese rato ha tenido todo el tiempo del mundo para decidir exactamente qué cara quería poner cuando llegara la otra persona.
La cara que tenía no era ira ni era ternura. Era la cara de alguie







