Capítulo 35.5: Inhibidores.
Ante aquellas palabras, Ares frunció el ceño. Cada vez que los adultos usaban frases como “Son cosas de adultos” o “Algún día entenderás”, él se devanaba los sesos intentando entender por qué la situación sería tan complicada de explicar a un niño.
Esa noche, sin embargo, Ares estaba demasiado cansado como para discutir, pues el cachorro, había estado corriendo de aquí para allá en un intento por ayudar a su hermana, quien tal y como ya había dicho, se había quedado al frente del territorio una