Capítulo 32.6: Breve despedida.
La noticia no alegró a nadie, ni a la familia real, ni a la manada, pues Máximus, pese a ser el rey, se había mezclado bien con todos. A esas alturas, aunque él aún mantenía una ligera distancia, ya muy pocos lo llamaban rey o majestad, sino que se dirigían a él directamente como “Máximus” o “Max”. Incluso, muchos lobos veteranos solían reunirse con él y el resto de sus excelencias en el café Moore para un café antes de la cena.
Dos noches antes de su partida, Idylla y Keren lloraron a mares, p