Capítulo 3: Sus guardianes.
Ante su posesividad, Anna rio divertida.
―Vale, vale, lo siento lobito ―dijo al reconocer el brillo en los ojos de Dante, indicando, que Damon se había acercado a la superficie ―Solo bromeaba ―
―Bien ―gruñó Dante antes de besar la punta de la nariz de su compañera
―Mi estrellita, es tu turno ―dijo Gael acercándose a ellos con una cajita de terciopelo ―Sandrine dijo que no suele usar joyería de ningún tipo, así que, este par ―dijo mostrándole un pequeño par de aretes de circonio ―Sin duda pasará