LAURA TORRES
Ángel y yo llegamos a la clínica para ver a mi padre. Valoro que, al menos, me deje venir a verlo y que me acompañe. Mis piernas aún se sienten un poco débiles por lo que él me hizo anoche y ésta mañana. Jamás me sentí así, ni siquiera sabía que era posible.
Veo al doctor de mi padre, muy guapo con su uniforme azul oscuro a diferencia de las enfermeras que visten colores claros y llama aún más mi atención. Le pregunto por mi padre con la esperanza de ver alguna mejoría, pero eso no