Ashley tuvo una pesadilla. Despertó con la ropa empapada de sudor. En el sueño, Oliver corría hacia ella y luego desaparecía. No entendía por qué lloraba como si realmente lo hubiera perdido. Su corazón dolía. Se levantó con dificultad y fue al baño a tomar un largo baño.
Era un fin de semana soleado y agradecía no tener que trabajar ese día ni ver a Oliver. Aun así, él se dirigía a la casa para recoger a Valentina y Ashley sabía que, si no se apuraba, se encontraría con él. Dejó a Valentina al