Era un domingo por la noche cuando Ashley estaba haciendo su maleta. Al otro lado, en la entrada de la habitación, Marina lloraba anticipadamente, preguntándose por qué Ashley había tomado esa decisión tan rápidamente.
— Para mí no tiene ningún sentido que quieras irte debido a Oliver, pero llevarlo contigo.
Secó su nariz, que ya estaba rojo por la cantidad de lágrimas que ya había derramado, cuando Ashley dejó lo que estaba haciendo y se acercó a ella abrazándola.
— No te lamentes, Marina —int