El corazón de Ashley latía descontroladamente cada minuto que pasaba, y sus ojos no se apartaban de la puerta principal de la oficina de Oliver. Quería escapar de esa conversación como una niña huye de un fantasma, pero la hora de la verdad finalmente había llegado.
Evitó enfrentar a Alfonso durante más de una semana, entre llamadas sin contestar y mensajes leídos e ignorados. Parecía demasiado cruel hacer eso con un hombre locamente enamorado, pero Ashley realmente no sabía qué decirle, o sabí