Los días siguientes fueron de total y completa indiferencia entre ambos. Carlisle no quería imponerle su presencia. A pesar de que él le habia asegurado que no era necesario que compartieran las comidas, ella se levantaba temprano y desayunaba con él, aunque no cruzaran palabra. El almuerzo cada uno lo tenía en su trabajo, pero la cena era casi un ritual. Eleanor solo abandonaba el comedor, una vez que Carlisle se levantara… y él esperaba que ella hiciera el primer movimiento, por lo que la cen