Los puños apretados tenían las venas saltadas. Los ojos desorbitados de la rabia parecían estar a punto de salirse de sus cuencas. El odio que en esos momentos se estaba sintiendo, iba incrementándose a medida en que su protegida sollozaba con mayor fuerza, mientras le decía que Rhaena era aquella misteriosa mujer que se había robado los afectos de Anthony Crawford. Valeria estaba furiosa, más allá de la sola indignación, mientras intentaba dar consuelo a su amada Alexia, quien seguía llorando