El sonido de la tiza sobre el pizarron, era quizás lo único que estaba escuchando durante aquella aburrida clase. Eran ya pasadas las 12 del mediodía, y desde hacía un largo rato que su falso marido se había marchado dejándola para hacer sus clases con normalidad. Un sonrojo se dibujo en sus mejillas después de recordar casi por milésima vez durante esas pocas horas, aquello que Anthony Crawford le dijo tan ligeramente sin más y tampoco sin explicarse.
¿El quería que ella fuese suya? Eso básic