Estaba solo. Pensaba que ahora, su más terrible miedo se convertía en realidad. Estaba en una sucia litera, en una celda, en la prisión de . Todos a los que alguna vez le importara, habían desaparecido. Todos los que alguna vez lo quisieron, hoy lo repudiaban. Y no era para menos. El había cometido una estupidez, una estupidez que le costó la libertad, y el desprecio de todos sus amigos. De nada servía ser el tipo más millonario del mundo empresarial. Allí, en esa fría prisión, solo era un núme