Los días pasaron sumidos en una total indiferencia entre ambos. Más de Carlisle para con Eleanor. El se pasaba todas las noches fuera de la casa. Y ella se la pasaba dando vueltas en la cama, sin dormir, producto del desconsuelo. A veces rogaba que Carlisle abriera la puerta y le hiciera el amor… pero sabía que eso nunca se daría. ¡El estaba feliz con su querida Sara! Las cenas o los almuerzos eran en silencio. Ni los sirvientes emitían sonido alguno. Carlisle comía y se largaba a su escritorio