No, sería feliz, porque tendría a mi hijo y a Carlisle… no su amor, pero al menos me conformo con tenerlo a mi lado.
Estás equivocada… Eleanor, Carlisle…
No me hagas perder el tiempo por favor — dijo al final de las escaleras y mirando a su amiga — ¿me acompañas? Aun necesito que alguien me apuntale por si las cosas no salen como espero.
Sabes que siempre estaré contigo… — sonrieron — pase lo que pase.
Gracias — y desapareció por el pasillo.
La mañana de Carlisle no comenzó con el pie derecho.