Bien… — El hombre se acercó lentamente y apoyó suavemente la palma de su nudosa mano, donde el hematoma era más evidente. Eleanor se sobresaltó un segundo, pero luego sintió que el dolor en esa zona desaparecía…
Ya no se notará tanto señora… se verá hermosa en unos días… — Eleanor, tomó rápidamente el pequeño espejo y se miró. La hinchazón y el color amarillo verdoso de la zona ya casi eran un recuerdo. Miró a su sirviente, que sonreía tímidamente.
Como…
Nosotros los sirvientes domésticos, hemo