Con pesadez, bajé de la cama, tomando la manta del suelo y cubriéndome la cabeza mientras me dirigía al baño. Mi cabeza latía como si fuera a estallar en cualquier momento, y todo a mi alrededor parecía dar vueltas sin cesar. Suspiré pesadamente, sintiendo cómo la luz del sol me daba en la cara a través de la ventana. Un ligero mareo me hizo aferrarme a la pared para no caerme, y de nuevo, una punzada recorrió mi cabeza, como si una piedra me hubiese golpeado directamente.
Entré al baño y me m