"Huyéndole a mi sombra, queriendo no estar sola. Yo muero y vivo por ti"
Fumiko Ibars
Habían pasado unos diez días desde que hablé con Dios y llegamos a aquel acuerdo. Diez días de confusión, miedo, pero también de esperanza. El acuerdo aún rondaba en mi mente como una promesa y una amenaza a la vez.
La vez que regresé en la tarde a la manada, Oshin se lanzó hacia mí abrazándome con tal fuerza que casi me derrumbó. Decía que creía que me había ido de nuevo. Escuché el miedo en su voz, el te