Capítulo 49. Recordar...
Mikhail Kasparov hacía una guardia eterna junto a la cama de su esposa.
Era difícil reconocer al joven líder mafioso detrás de sus grises ojos apagados, expectantes, impacientes… que aguardaban una señal que le devolviera la esperanza.
Le hablaba con un amor casi doloroso, susurrando, esperando que en su mundo de entresueños no se olvidara de él.
Aunque no era el único que esperaba el despertar de Agnes, sí parecía ser el que más sufría, aún más que su hermana.
El hombre se culpaba. Claro que s