Capítulo 21. Entrando a su mundo
Desde el día del baño, y a pesar de que ella ya no llevaba vendas en su herida, Mikhail se quedaba con Agnes cada noche, con frecuencia, sólo abrazándola, y en ocasiones besándola con suavidad, recorriendo con sus lengua la calidez de su boca dulce y la piel aromática de su cuello.
Ella se relajaba cada vez más, dejando escapar sutiles gemidos entre sus jadeos, mientras el hombre la pegaba a su cuerpo y la joven podía sentir cómo se encendía y endurecía.
Aún tenía miedo, pero Mikhail la trataba