Capítulo 20. Némesis traidor
Las cicatrices de Agnes eran para ese hombre, sorprendido por la imagen, como un mensaje que tenía que ser descifrado y Mikhail, acongojado, se sintió impulsado de rozarlas suavemente con los dedos, mientras ella palidecía ante la inevitabilidad de tener mostrarse así, mancillada y frágil, frente a esos ojos grises que, sin embargo, no mostraban repulsión ni pena, si no todo lo contrario.
Era mucho más que sólo desnudarse ante él, era revelarse como un enigma, y dejar que Mikhail hallara por su