Capítulo 27. Hermandad y Enemistad
El sueño pareció durar una eternidad, pero solo fueron un par de horas las que descansé para recuperar fuerzas y seguir con la tarea. Escuché a lo lejos un pequeño sonido, era la puerta, estaba siendo tocada y realmente no tenía el deseo de encontrarme con nadie más ese día. El lugar quedó en silencio por unos segundos, pero poco después, la insistencia continuó, así que con todo el mal humor que pude acumular del estrés que me causaba escuchar una y otra vez esos golpes en la puerta, me levant