Capítulo 26. Ediciones adheridas
La pelea duró más que cualquier enfrentamiento, pero no me rendí ante ningún golpe, ni tampoco hice trampa, fueron varios minutos los que estuvimos repartiendo puñetazos, patadas, llaves, en fin, no me puedo quejar de la pelea que tuve con él, a pesar de que fue una de las más dolorosas, también fue la única persona que hasta ese momento pudo darme la talla.
–Podemos decir que esté ha sido un empate –comentó el hombre.
–Podríamos decir eso, pero, ¿Es suficiente para ti? –pregunté.
–Ya está deci