El silencio reina en el avión mientras volamos con destino a Nardinkath. Jared está dormido en su asiento, Kylliam no para de mirar por la ventanilla y yo sigo intentando despejar mi mente con un libro que me prestó la aeromoza. Es increíble como leyendo puedes dejar el sitio en el que te encuentras para entrar a un mundo tan perfecto que te dan ganas de poder experimentar todo lo que vive la protagonista, porque a pesar de los malos momentos siempre termina con un final feliz —en la gran mayor