Es increíble lo rápido que pasa el tiempo estando dentro de las paredes de una habitación de hospital. Dos semanas transcurrieron rápidamente y con ellas mi período de estadía en este sitio. Quitaron mi yeso y me dieron el alta. Alfred me ofreció ir a casa durante el tiempo que durara mi rehabilitación —los médicos me habían orientado varios ejercicios y fisioterapia para poder caminar poco a poco—, debía permanecer en Seattle, así que decidí aceptar su propuesta.
Los primeros días fueron bast