Capítulo 42.
Antonio:
Desperté temprano y no encontré a Anne sobre la cama, me estiré un poco y a mi lado seguía Angelo profundamente dormido, me levanté de la cama para asearme y bajar a ver qué está haciendo mi amada Anne. Al bajar me la encontré en la cocina preparando el desayuno.
—Buenos días amor —la besé— que bien huele ¿Que preparas?
—Buen día —sonrio un poco—, pues su desayuno favorito, ya está listo tu té —me lo dió.
—Gracias —le guiñe un ojo y me senté en la isla de la cocina.
—¿Vendrán a almorza