Capítulo 41.
Anne:
Angelo se paró frente a mi y con suavidad quitó la toalla que estaba en mi cuerpo, miraba mi cuerpo sin pudor alguno y sonreía de lado, esa sonrisa que sólo lograba mojarme hasta no decir basta. Acarició mis labios con sus dedos haciéndome estremecer hasta los huesos, luego se quitó su camisa dejándome ver sus enormes brazos llenos de venas y tatuajes, su pecho enorme y sus hermosos cuadritos que me hacían enloquecer.
—No sabes lo que me fascina que me mires así nena —decía con voz ronca