Capítulo 38.
Angelo:
Empecé a moverme sobre la cama y busque a Anne y sentí que no estaba, abrí mis ojos y me senté sobre la cama tallando mis ojos a los segundos apareció mi amada Annie, con una hermosa sonrisa y una taza de café en su mano.
—Buenos días mi dormilón —me dio un pico— te traje tu café —me lo dio— esta como te gusta, yo misma lo hice.
—Gracias nena —hable ronco debido al sueño— esta delicioso, por cierto ¿donde esta mi hermano?
—Ya sabes, ayudando con el desayuno —asenti—, ayude a tu abuela a