Mundo de ficçãoIniciar sessãoPensaba en Kevin, en lo mucho que me habría gustado que me salvase aquella vez, que al menos lo hiciese aquella vez, mientras mis lágrimas caían al ser ultrajada por aquel hombre de nuevo, con las manos fuertemente atadas, sobre la cama, desnuda, frente aquel animal que babeaba al tocarme.
Pero yo ya no podía sentir nada, ni placer, ni odio, ni asco, estaba muy lejos de allí, atrapada dentro de aquella cárcel, de mi







