CAPÍTULO 36 – La sinceridad no siempre hace bien.
Me encontraba frente a mi hermana, en la puerta de la casa de mis padres, ella me miraba totalmente sorprendida por encontrarme allí de nuevo, temiendo que volviese a insultarla.
- Lian…- comencé, mientras mi hermana me miraba sin comprender. Tan pronto como comprendí el daño que le había hecho a mi hermana pequeña me abalancé sobre ella sin tan siquiera entrar en casa y la abracé con fuerza. Ya no estaba enfadada con ella. No, tan sólo me lamentaba de no haber si