CAPÍTULO 23 – Aún atada.
Pipo entró en mi habitación, tan pronto como llegó a casa.
- Creí que tendría que ir a buscarte por todo Seúl – bromeé, ya que él aún no conocía la ciudad tan bien del todo.
- Olvidas que soy como un GPS, no puedo perderme – bromeó, mientras yo me ponía el pijama - ¿qué tal te fue con don perfecto?
- Tenías razón – admití, más ilusionada de lo habitual - él sigue interesado en mí.