Mi madre se acerca a nosotros a paso apresurado.
―Hola, Troy. ―Lo saluda con media sonrisa al igual que a Mía, a mí me dirige una mirada acusadora y me quita a mi hermana de los brazos.
―Victoria, espero tengas un muy buen argumento para esto. Te veo en casa.
La veo girar sobre sus talones y se marcha, me quedo estática viéndola partir hasta que sale por las puertas corredizas del hospital. Mía nos dice adiós con su manito mientras recuesta su cara en el hombro de mi madre. Troy me pega a