―Que tal. ―Me paro en medio de los dos con los brazos cruzados, mirando a la rubia oxigenada, ella frunce el ceño y busca una explicación en los ojos de Troy.
―Victoria ―musita mi novio.
¿Qué pasó con el preciosa?
Giro mi rostro hacia él.
―Troy ―murmuro entre dientes―, en vista de que no llegabas por mí, vine por ti.
―¿La conoces? ―pregunta la metiche.
―Sí. ―Es lo único que Troy dice, y me duele. Mis amigas llegan finalmente y el ambiente se pone pesado.
―Soy su novia, ¿y tú eres? ―Ladeo mi