Maxwell llevaba toda la mañana encerrado en su despacho. Había demasiado por hacer y poco tiempo para ejecutarlo. Dejó escapar un suspiro cargado de frustración mientras revolvía su oscuro cabello. De pronto, tres suaves golpes en la puerta logran sacarlo de su depresión mental.
—Adelante— dice con voz profunda mientras su mirada se mantiene fija en los documentos sobre el escritorio.
—Con permiso señor—, su joven secretaria se adentra en la oficina mientras mirada nerviosa a su alrededor.
— ¿P