Alejandro apretó la mandíbula, evaluando la situación. Su mente trabajaba rápidamente para encontrar una solución que no solo evitara mayores problemas con los inversionistas, sino que también resolviera lo que parecía ser un conflicto subyacente con sus socios.
—Lo resolveremos —dijo con determinación—. Voy a contactar directamente a su CEO, y si no obtenemos una respuesta clara, haremos una visita en persona. No podemos permitirnos que esto se salga de control.
Claudia y Verónica asintieron,