Luciana se quedó petrificada por un instante, como si el tiempo hubiera dejado de moverse. El hombre que tenía frente a ella no era el mismo que recordaba. Había cambiado. Mucho. Ya no era el joven inexperto que había amado años atrás. Ahora era un hombre adulto, con una presencia imponente, mucho más seguro de sí mismo. Sus ojos, sin embargo, seguían siendo los mismos, aquellos ojos que alguna vez la habían hecho sentir viva.
Él no se dio cuenta al principio, pero cuando Luciana se movió para