Marcela arqueó una ceja, como si la respuesta de Luciana no tuviera sentido alguno en el contexto de lo que estaba ocurriendo.
—¡Por favor! No estamos aquí para hacer turismo —dijo Marcela, señalando la pantalla de la computadora. —Necesitamos ver la cámara que apunta a la oficina de César. Ese es el primer paso.
Luciana observó la pantalla de la computadora, y su mirada se detuvo en el video que aparecía frente a ella. Las cámaras estaban bien dispuestas, y en la imagen, César Robles y algunos