Cuando se dejaron de escuchar los tacones y Verónica desapareció por el pasillo, Alejandro soltó un suspiro largo, y Luciana, aún sentada, se pasó una mano nerviosa por el cabello, intentando procesar todo lo que acababa de suceder.
Alejandro se acercó a ella y le tomó la mano con suavidad, buscando sus ojos.
"Lamento que hayas tenido que presenciar eso," dijo con sinceridad.
Luciana lo miró fijamente, su corazón latiendo rápidamente. A pesar del drama, había algo que comenzaba a aclararse en s