La madre de Luciana se sentó al borde de la cama y, con ternura, extendió sus manos hacia las bebés.
—¿Puedo sostener a una de ellas? —preguntó, con la voz suave, como si temiera romper el frágil momento de felicidad.
Luciana asintió, entregando con cuidado a Valentina a su madre. La abuela la sostuvo con delicadeza, mirando a la pequeña con asombro, mientras Valentina se movía ligeramente entre sus brazos.
—Nunca pensé que tendría la oportunidad de ser abuela —susurró, emocionada—. Verlas aquí