Alejandro se detuvo, dejando de empacar por un segundo. Se acercó lentamente, sus pasos apenas audibles en la habitación silenciosa. "No tienes que agradecerme, es mi responsabilidad cuidar de ti, y no sé, la lista de enemigos para alguien que maneja mucho dinero como yo, pues si me llueven enemigos, pero no los conozco y siento que están en cualquier parte, y de Héctor si se, pero para mayor seguridad le pedí a Héctor que no se comunicara contigo, hasta nuevo aviso" dijo, su voz baja y grave,