76. Ahora.
Los hombres de Ortega intentan reaccionar, pero están rodeados. Luis da la señal, y en un instante, las balas comienzan a volar.
El cabaret se convierte en un campo de batalla. Las mesas vuelan, las sillas se rompen, y los gritos llenan el aire. Tinna se aparta justo a tiempo, desapareciendo entre las sombras mientras los hombres de Vicente eliminan a los de Ortega uno por uno.
Ortega, desesperado, intenta retroceder, pero Vicente se acerca a él con una calma aterradora.
—Te dije que esta noche