61. ¿Vacío de poder?
Silencio absoluto. ¿Sorprendida? Yo no. Estos tipos son como ovejas, siempre buscando un pastor que los guíe. Pero yo no soy una oveja, y mucho menos voy a dejar que este tipo se autoproclame pastor de mi ciudad.
Decido que es el momento. Salgo de las sombras y camino hacia el centro de la sala, mi paso firme resonando en el eco del almacén. Todos los ojos se giran hacia mí, y la tensión en el aire aumenta un par de grados.
—Bueno, bueno… parece que las cosas han cambiado mientras yo no miraba