Estos últimos días a lado de Ariel, las circunstancias y el juego de nuestras vidas comenzaba a cambiar considerablemente, me trataba más que a una reina y mucho mejor que a uno de sus autos deportivos de lujo, debido a que notaba como Ariel se encariñaba con sus autos y la manera atenta y cuidadosa con que los trataba, muestra de ello fue cuando comenzamos a desarmar el primer auto, su corazón latía tan fuerte que en cada vez que removía una pieza del mismo, le pedía disculpas al auto por sust