19. Un juego peligroso
Sofía llegó temprano a La Voce, el periódico donde trabajaba, y fue recibida por la vibrante atmósfera de la sala de redacción. Los teléfonos sonaban sin cesar, y los periodistas se movían de un lado a otro con documentos en la mano. El ruido de las teclas tecleando frenéticamente era constante, creando una sinfonía de actividad que resonaba en toda la oficina. Las luces fluorescentes iluminaban el espacio, mientras el aroma del café recién hecho se mezclaba con la brisa matutina que entraba po