La hora de la cena llegó. A escondidas de todos, Andy me pidió que fuera yo quien la sirviera en la mesa. Me dijo que todo estaba bajo control y nuestro hijo estaba en buenas manos en un hotel con las dos niñeras y cuatro guardaespaldas.
Sentí un gran alivio, me relajé por completo cuando Andy prometió que esta noche se aclararía todo.
…
—Nuestra familia está nuevamente reunida como hace un par de años. Solo hace falta un nuevo integrante que es nuestro hijo menor, ¿no es así, esposo mío? —dijo