Ya estaba a punto de entregarme en los brazos de Morfeo cuando mi teléfono vibró con insistencia. No tenía a nadie para que me llamara a esa hora y por eso no me interesaba levantarme y responder.
Lo había dejado separado de mi cama; quien sea que estuviera llamando ya me estaba hartando por su insistencia. A regañadientes me levanté dispuesta a apagarlo. Era Andy el que me estaba llamando, me preocupé porque había llamado en varias ocasiones, respondí, mi corazón se aceleró al pensar que quizá