Andy se ha quedado sorprendido por la confesión que la señora le está haciendo y está interesado en saber mucho más de su querida hermanastra.
—Ah, y eso no es todo —continuó—. Mire joven, le voy a confesar el mayor secreto de esa joven, pero lo hago para que usted se apiade de ella y le aumente su sueldo o quizá también le pueda ayudar a recuperar su hijo.
—¿Hijo? ¿Raquel tiene un hijo? —indaga, y eso le ha caído como un balde de agua fría que le congela hasta las entrañas al enterarse de que