HUNTER
Llegaron por docenas, cada uno con máscaras de aspecto caro, decoradas en oro y plata, que ocultaban por completo sus identidades. Todos los presentes llevaban un vestido o traje nuevo que se quitarían al anochecer. Podía oler el aroma a nuevo impregnando la habitación. En el cielo, la luna creaba una bola de discoteca natural e iluminaba la casa que albergaba el evento principal. Se ofrecieron saludos a lo largo del camino de grava, algunos dirigidos a mí, mientras que las delicadas luc