La primavera regresó con una intensidad inesperada. No como un estallido de colores inmediatos, sino como una insistencia suave: días más largos, luz que entraba oblicua por la ventana al atardecer, un cansancio distinto, menos pesado. Camila lo notó primero en el cuerpo. Se despertaba antes sin proponérselo y tenía la sensación constante de que algo estaba por empezar, aunque no supiera exactamente qué.
Gavin, en cambio, percibía el cambio desde otro lugar. Para él, la primavera siempre había