Los días siguientes se sucedieron con una cadencia irregular, como si el tiempo todavía estuviera ajustándose a la nueva forma de mi vida. No hubo una línea clara entre lo que había sido y lo que empezaba ahora; más bien, una superposición incómoda. Había momentos de calma casi engañosa y otros en los que el ruido regresaba con fuerza, recordándome que nada se resuelve de una sola vez.
La prensa continuó insistiendo. Algunos artículos eran precisos, otros torpes, otros abiertamente malintencion